Está demás decir que la palabra emprendedor, de por si es fea y manoseada. No me siento un emprendedor y no se porqué hay gente que le encanta gritarle al mundo que lo son.

Ser emprendedor no es bacán. Osea, es bacán solo bajo las siguientes condiciones:

· Eres estudiante y no necesitas mucha plata para vivir.

· Tus papás tienen plata y si fracasas, seguirás teniendo un techo dónde vivir.

· Eres hippie (pero los hippies no emprenden mucho creo, no sé, Steve era Hippie <3).

De cualquier otra forma, apesta. Imagínate tener que buscar la forma de pagarte un sueldo decente como para pagar un arriendo, pagar Internet, pagar tu comida y los cafés que te tomas todos los días solo por el gusto de hacer check-in en Starbucks, además pagarle un sueldo a un equipo. La presión de saber que gente depende de ti, que si no encuentras un modelo de negocios o inversión, hay gente que probablemente va a tener que buscar pega. Y si hay algo peor que ser “emprendedor” es tener que buscar pega y trabajar para otros. Ósea, todo apesta, ser emprendedor y empleado.

Saber que te quedan 6 meses en el banco para seguir con el proyecto, saber que tienes que ir donde inversionistas a decirles que tu proyecto va a cambiar el mundo, ir a eventos donde todos solo quieren ir a medirse el porte del pico emprendedor que tienen. Escuchar a “emprendedores seriales” jactandose de sus empresas increíbles, todo eso NO es buena onda.

El lado bueno de hacer tu propio negocio es trabajar con gente que te gusta, con gente en la que crees. Gente que te da gusto ver, leer sus mails, que apuntan para el mismo lado, que tienen tu misma visión.

Con que la que puedes pelear, pero sabes que son peleas por el bien del proyecto. Eso es IMPOSIBLE de encontrar en un trabajo normal, donde todos tratan de escalar o ganar 100 lucas más que el compañero del lado. Lo bueno de hacer tu propia empresa es saber que todo depende de tu equipo y la visión que tengan, las ganas y los huevos que le pongan. Al final del día la gente que hace sus propios negocios lo hacen para vivir mejor, no tanto en el sentido económico, si no que en la libertad de hacer lo que quieras, de manejar tus horarios, de no rendir cuentas a jefes.

Lo bueno de todo esto es creer que lo que haces va a cambiar el mundo (al menos el tuyo). Estar cegado con la idea de que tu proyecto es lo mejor que le ha pasado al planeta, cuando nadie más lo cree, es entretenido. Pero no emprendan, ganen 1 palo y medio mensual y vivan infelices trabajando para otros.